"Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos"
M. Benedetti

viernes, 25 de octubre de 2013

¿Cómo van a financiar el viaje?

Es una pregunta que nos hacen frecuentemente... y la verdad es que no tenemos la respuesta, pero si muchas ganas e iniciativas en un plan: amigurumis viajeros.


 Tendremos que sacar toda nuestra faceta vendedora, salir a la calle a enfrentar miedos y vergüenzas y ofrecerlos a quien quiera comprarlos!

Antes de salir de viaje, nos pusimos contentos porque tuvieron mucha aceptación entre amigos: cuando los mostrábamos  las sonrisas aparecían de inmediato! Así que todas esas buenas reacciones nos cargaron de pilas y acá están los resultados! Estos bichos junto a las pulseras de macramé (se asombrarían al ver la prolijidad del Pumba tejiéndolas, es todo un jipi), serán nuestro nuevo trabajo!


 Cambiamos la venta de caños y planchuelas y los repartos fleteros por tardes de tejido al aire libre... siempre acompañadas de buena música. Siempre quise ser artesana... y hoy puedo decir que es una deseo cumplido!



Nota al pie: gracias mamá Susy por ponerle tanto amor al tejido antes de salir de viaje, ella pasó muchas horas tejiendo para que la producción sea mas abultada!!!!

... y gracias Pumba por sacarles TAN lindas fotos !!!!!! (te has convertido en mi fotógrafo favorito)


                                                                             Agus

miércoles, 23 de octubre de 2013

Nuestro primer mes en viaje

Aires nuevos, una cachetada a la rutina, paisajes diferentes para regalarles a nuestras pupilas. Una casa nueva, más chica, sin tantas pertenencias. Muchas rutas, agua, mar, río, arena, montañas…


Caminar sin preocupaciones ni obligaciones impuestas, despertarse con el sol… o cuando simplemente queramos. 

Hace justo un mes partimos en busca de todo esto. O no. Porque todo lo mencionado arriba sólo es el comienzo de la cuestión, es la primera parte de la película o el momento cuando te dispones para cocinar y solo reuniste los ingredientes y materiales para hacerlo.

Vinimos en busca de todo eso, pero sabemos que sólo es la decoración, es lo externo de la cuestión emprendida. Vinimos en busca de nuevos vínculos, queríamos estrechar lazos con personas que si no nos hubiésemos movido de nuestro lugar, jamás hubieran aparecido. Nos sucedió en cada viaje anterior que hicimos, ocurrió exactamente con cada amigo viajero que cosechamos, así que sabíamos que no podía fallar esta vez, cuando tenemos más tiempo que nunca y muchas más tierras que visitar. Sabíamos bien que no podía fallar… y así fue.

Entonces nuestro primer mes en las rutas nos encuentra en San Javier, Córdoba, instalados acá y cumpliendo las expectativas que cargábamos en nuestras mochilas. La Coca y Migue nos abrieron las puertas de su casa, no queríamos molestar y pensábamos quedarnos unos tres días… pero la magia del viajar se encargó de que no controlemos la situación y los tiempos se alarguen. 


La maravillosa casa que nos atrapó

 Una primera charla que nos hace conectar al instante, predisposición cerebral para pasar buenos momentos e intercambiar anécdotas, un vínculo indestructible gracias a la cantidad de tiempo compartido, promesas de volver a encontrarnos en un futuro, recuerdos imborrables que construyen la memoria del viaje, sonrisas que se dibujan en nuestras caras al recordar los días pasados, risas que hacen doler la mandíbula, juegos que nos permiten muy seguido volver a ser niños, fotos que congelan momentos inolvidables, grandes comilonas que decoran charlas nocturnas.



Hace justo un mes partimos en busca de todo esto. Y afortunadamente ya lo empezamos a encontrar…

                                                                                      Agus

miércoles, 16 de octubre de 2013

Instinto Visual

Para todos los que no vieron nuestro primer vídeo acá va!!!
(para una buena visualización poner la opción HD en youtube )


Y ahora si, nuestro segundo vídeo. Esperamos les guste!!!


domingo, 13 de octubre de 2013

Ella y yo

La deseo desde hace tiempo, con muchas fuerzas, traté de hacer lo imposible para conquistarla y finalmente cayó rendida en mis brazos. Prometió quedarse conmigo un tiempo largo, indefinido, sólo si prometía aprender a quererla bien. Y eso consistía simplemente en saber manejar sus tiempos, en respetarla, en entender que puede regalarme tiempos hermosos y otros no tanto. Éstas eran sus simples condiciones.

Puedo decir que nos llevamos muy bien, que juntas somos una buena dupla, un equipo que me permite vivir como tanto quería. Agradezco que esté en mi vida, y espero que no se aleje.



Pero no todo es de color de rosas, muchas veces quiero que no exista, borrarla del mapa. Por esa maldita costumbre que tengo de querer manejar todo, de querer tener el control siempre. Nos peleamos, duro… hasta que me agarra fuerte y me vuelve a convencer de que todo va a estar bien. Me pide que no tenga miedo, que me deje fluir, que me entregue a lo que ella me puede ofrecer. Y lo hago, nuevamente, con una sonrisa en la cara y secando todas mis lágrimas.

Hace poco escuché hablar de ella, retratada perfectamente en una canción. La letra decía que debo abrazarla fuerte, con pasión, con el amor mas sano y libre. Y decidí hacerlo, lo hago y prometo hacerlo siempre. 

Abrazo a la incertidumbre bien fuerte, hasta casi asfixiarla.



                                                                                      Agus

sábado, 5 de octubre de 2013

Robando instantes

Con el transcurrir de los días, me doy cuenta que el viaje no solamente comenzó para mis pies, también (y principalmente) para mi cabeza.

Metáfora de mi cabeza

De a poco, y sin buscarlo, mi verborragia habitual va quedando atrás, y me sorprendo observando el trabajo de las hormigas en busca de alimento, el movimiento de los musgos sobre una roca bailando al ritmo de la corriente, o riéndome de los raros peinados viejos de las aves que vamos cruzando.

Estos particularmente están peinados a la gomina

De a poco desaparecen los recuerdos del trabajo, compromisos, responsabilidades, horarios y rutinas habituales.

Todavía no sé si pienso mucho más, o sólo diferente. Inevitablemente te plantás de cara al reloj, y emprendés una guerra al tiempo.
Esquivás las agujas que intentan golpearte segundo a segundo, hasta que estás lo suficientemente cerca y se las arrancas. Una vez así, más relajado, los recuerdos fluyen, mezclados, anárquicos, cayendo cuando menos los esperas.

Y de golpe vas caminando a la vera de un río, buscando ramas para hacer el fuego de la noche, donde vas a preparar un guisito, y sin querer te ves metido en un momento que no es tuyo, un segundo que podés robarte porque ese artilugio mecánico ya no te está atando.

Entonces te sentas ahí, en una piedra, en completo silencio, sos un simple voyeur de la situación, y observas como un niño, de no más de cinco años, grita “¡Perro! ¡Perro!”, se agacha, busca las piedras más grandes que sus brazos pueden sostener y las tira al río. Los tres callejeros, que comparten la escena, toman actitudes diferentes. Uno, ladra sin parar, mordisqueando el agua una y otra vez. Otro, desde la orilla toca el río con su pata, pero no se atreve a entrar. Y el último, se sumerge cual buzo entrenado, mete su cabeza lo más profundo que puede. Realmente necesita encontrar esa piedra, no importa que sea demasiada pesada para su boca, no se detiene hasta lograrlo, y la lleva a la orilla. Y ahí sí, ladra al niño para que repita la acción, y así seguir su búsqueda del tesoro.

Saco la cámara y me apropio de ese momento.



Volvemos al camino, levanto otra rama seca. Recuerdo un instante, diferente, similar, que no sé si tiene que ver con el recién vivido. En algún punto mi psiquis los ata, como dos momentos llenos de belleza.

Estoy trabajando, llevo en la camioneta no sé qué a no sé dónde. El semáforo me detiene en Callao y Lavalle. Sobre la vereda una señora pide limosnas con un niño sobre sus piernas (demasiado pequeño para ser su hijo) probablemente su nieto. Por la misma vereda una travesti (producida cual diva) apura su paso hasta la señora, se agacha y saca de su cartera un paquete de galletitas, lo abre y se lo entrega al niño.

Sonríe, le dice unas palabras a la señora que no llego a entender. Una bocina me marca el cambio del semáforo. Yo quiero terminar la escena. Más bocinas. Arranco despacio, mientras ella le da un beso en la cabeza al niño. Me voy con una sonrisa sin sentido en la cara.

Sigo caminando, recojo otra rama, y me llena de fuerza saber que los instantes mágicos están ahí, esperándonos donde sean que estemos. Simplemente tenemos que romper el reloj en nuestras cabezas.

Ni la olla pinchada detuvo el guiso.
Nota al pie: Queridos amigos, no se preocupen por mí, sigo siendo un “heater”.

                                                                                   
                                                                                  Pumba


Receta

  • Caminar entre seis y ocho kilómetros por ruta de ripio (en subida preferentemente).
  • Cargar en una mochila chica: pan, verduras y frutas (también puede llevar unas pasas de uva si así lo desea).
  • Llegar al lugar, en este caso usaremos el Quilpo, en San Marcos Sierras (Córdoba), y caminar río arriba en busca de un lugar en perfecta soledad.
  • Observar en silencio a los animales no humanos que nos rodean, tortugas de agua que se posan sobre las piedras buscando el calor del sol, aves de negro plumaje y pico naranja, pequeños peces que hacen ondular el agua, etc.
  • Escuchar como el silencio es interrumpido por el viento y después mas silencio.
  • Conversar con su compañerx, de la vida, las decisiones tomadas, el presente y las proyecciones futuras, hasta que florezca la pasión y se desarrolle.
  • Meterse en el mundo de la Maga y Oliveira, mientras caminan por algún rincón parisino, que nos dejó Cortázar para deleitarnos.
  • Cocinar todo eso a fuego lento, consciente de que no es la libertad plena, pero sí la mas plena que vivimos.
  • Para finalizar espolvorear el silencio con una pizca de Johnny Cash y listo.

Eso para mí, estimados compañerxs, se parece bastante a la felicidad…

San Marcos Sierras


                                                                                   Pumba


Off y On

Es muy temprano, miro por la ventana del colectivo pero esta vez de una manera distinta, porque sé que por un tiempo no voy a ver las calles de Buenos Aires. Estoy yendo a casa y no puedo dormirme como acostumbro hacer cada vez que tengo un tiempo muerto: un nudo en el pecho, una sensación muy extraña, no me lo permiten.

¿Estás feliz? ¿Cómo te sentís?

San Marcos Sierras
Preguntas recurrentes sobre sensaciones que son difíciles de explicar en este momento. Ya no volveré atrás, retroceder en este punto no se puede, aunque los ataques de pánico surjan a cada momento para tentarte. Es hora de hacerse cargo de la decisión tomada, de la decisión de cambiar de vida e ir en busca de la felicidad soñada. Tengo que llegar a casa pronto y ponerme a armar la mochila, que no será una común, sino la casa que habitaré y llevaré en mis espaldas por un largo tiempo.

Mis ojos siguen hinchados, porque la despedida tan temida de las personas que quiero no será solo hoy, sino que empezó hace unos días. Terremotos de palabras de cariño, tanto escritas como orales. Regalos que no son sólo eso, sino que son el empuje que se necesita para tener bien presente que estoy en donde quiero estar. Abrazos interminables a modo de cargas eléctricas para que la batería no se agote nunca…

Miedo… mucho… en cantidades difícilmente comparables a algunas que aparecieron antes en mi vida. Risas y llantos: me había olvidado como se puede pasar de unos a otros en tan poco tiempo. Nervios: no me entra nada en la mochila, no debo cargar cosas de más… ni mucho de menos. Alegría, porque sé que algo muy bueno está por comenzar, eso lo sé, aunque en este momento quede relegado…

Esta vez no nos dirigimos a Ezeiza, esta vez no está pautado el día de regreso. Nada está pautado, y todo está por verse y decidirse segundo tras segundo. ¿No querías esto Agustina? Insisto en hablarme a mí misma para recordarme lo que vengo deseando hace tiempo.

Retiro nos recibe, buscamos el andén que sostiene al tren que nos llevará quien sabe a dónde. Caminamos con paso firme, aguantando el peso en nuestras espaldas, resistiendo el hecho de dejarlo todo. 

Y ahí están ellos, van apareciendo sus caras, sus cuerpos, sus abrazos. Insisten en arrancarnos sonrisas en los momentos más difíciles. Siguen estando, quieren estar hasta el último momento presentes. Lo miro a Uli, sonrío. Nada puede salir mal, nuestra familia y amigos nos lo recuerdan de esta manera.

Mas regalos, mas abrazos, mas lágrimas… cartas que horas después harán que la gente que va rumbo a Córdoba capital piense que en ese vagón viajan dos locos que van a ser internados en un psiquiátrico de alta seguridad. Nos miran fijo, es un simple viaje en tren, no entienden por qué lloramos tanto al leer unas hojas. 

Ya está, dimos el paso más difícil, primer prueba superada: vida sedentaria en OFF, instinto nómada en ON.

                                                                                    Agus

San Marcos Sierras

jueves, 19 de septiembre de 2013

Volver al pasado

Cuando uno tiene una tormenta en la cabeza, todo es más difícil. Desde ordenar las ideas, hasta plasmarlas. Por eso, ante todo le pido paciencia estimado compañero de viaje.
Le advierto, que esta historia, rompiendo con mi ideología libertaria, habla del amor hacia lo material.
¿Cómo puede ser eso posible? También me lo pregunto yo.
 
¿Cómo puede ser que un viaje que tiene como objetivo aprender a desligarse de lo material, empiece con algo tan diferente?. No lo sé. Pero acompáñeme a averiguarlo.
 
Lo principal ante la nebulosa de ideas, es poder darle un comienzo. Y por suerte esta historia lo tiene, y uno bastante puntual.
 
Así que súbase a mi Delorean (si si, el mismo de Volver al Futuro), y viajemos en el tiempo.
 
Corría el año 1980. Por esos tiempos, un bigotón nacido en Salerno (Italia) por cuestiones de la vida, estaba viviendo en Valentin Alsina. Y planeaba algo, una locura decían algunos, recorrer América en moto. Su pasado militante (que mantuvo escondido durante demasiados años) lo quería llevar a Panamá.
 
Pero exactamente el 2 de mayo, su sueño se detiene, o mejor dicho se ve modificado. Se replantea su vida en un instante… y vira la nave. ¿Por qué? Si estimado compañero, por un amor. Esa mujer se convertiría en madre exactamente dos años después, y es ahí donde aparezco en la historia.
 
Bueno, no me quiero ir por las ramas, volvamos al Delorean y atravesemos la línea espacio temporal hasta el 2005, no se preocupe, es una parada rápida.
 
Ahí fue cuando conocí a Guga, ella con paciencia de hormiga empezaría a contagiarme esto de pensar diferente, de intentar vivir y no solo sobrevivir. De conocer el mundo más allá de las fronteras.



Corramos, volvamos al Delorean que vienen los Libios!!!

Ahora la parada es el 2009, y es acá donde lo material se vuelve emocional.
 
Romeo, el bigotón, mi viejo, me hace un regalo. Un gran regalo, para que yo pueda trabajar, una camioneta. La bauticé ‘’KDS móvil’’, la apodaron “la wachiturra” (por una w que un gracioso grafitero imprimió una noche en su capot).

Pero el ingrediente emocional, lo plasma el hijo del dueño anterior, un chico con capacidades diferentes, el día que me la estaba llevando. Se planta frente a mí, y me dice:
 
- ¿Puedo despedirme?

Entonces se acerca a la camioneta, y con los ojos llenos de lágrimas le da un enorme abrazo y un beso, luego, con voz fina, angustiada, simplemente le dice chau.
 
Y los años pasaron, trabajé, me reí en ella, me llevó a mil lugares, me causó mil angustias, me dió plata para poder estar con mi viejo en los momentos más duros, me permitió cuidarlo y acompañarlo hasta su ultimo día.
 
Y hoy 19 de septiembre, la wachiturra se vuelve a transformar en sueño. Deja de estar conmigo de su forma material, pasa a otras manos trabajadoras que la cuidaran, y me dan la posibilidad de arrancar este nuevo viaje, aquel que se inició con un bigotón hace más de 30 años, pero reformado, más grande. Ahora el límite no es Panamá, vamos a volar mas allá, vamos a seguir nuestro instinto.
 
Hoy, cuando la despedí, me acerqué, la acaricié, y con los ojos llenos de lágrimas le dije simplemente Chau.



Así que estimado compañero lector, lo vuelvo a dejar en el presente, le pido amablemente que nos bajemos del Delorean, porque tengo que iniciar mi viaje, y ya no hay camioneta ni cosas materiales que me aten, ya aprendí mi lección. Ahora necesito llorar, tomar valor, y emprender este viaje, y para eso amigos… solo necesito mis pies.

                                                                                  Pumba


martes, 17 de septiembre de 2013

Escenas de Buenos Aires

Escena 1

El no sabe que sonrío cada vez que lo veo, que me hace emocionar cuando me lo cruzo en el barrio, dando su vuelta cotidiana en bicicleta. Su persona es un total misterio, no se qué hace, a qué se dedica, qué es lo que piensa, pero estoy segura de algo: su pequeño pero gran acto de libertad, inspira...

Pelo largo recogido, aspecto poco arreglado, bicicleta vieja con varias bolsas llenas de migas de pan. Arranca temprano o sino... bien tarde: su actividad hace enojar a varios vecinos. En un mundo que funciona al revés, los actos revolucionarios incomodan, molestan, generan odio...

Pero por suerte no le importa, persiste, insiste. El quiere alimentarlos, poco le preocupa el que dirán o si lo tildan de loco. Ese ya no es su problema, está mas allá de todas esas cuestiones. Recorre las calles del barrio, va lanzando migas por todas las veredas, todo tipo de aves se acercan para recoger el fruto de su labor.

Ellos disfrutan, el disfruta, yo disfruto.
Es una actividad que hace todos los días, no importa el clima, no importan las miradas.

Pensar que hay personas que les pegan un tiro a las palomas, él en cambio, las alimenta, intentando inclinar la balanza de todas las cuestiones que ocurren en este mundo a favor de los que todavía soñamos encontrarnos con actos constructivos, creativos y libertarios.


Escena 2

- Algunos dicen que canto bien, no lo se...me parece que sí... Estoy segura que no canto cosas que a ustedes le copen, pero bueno, se hace lo que se puede.

Así nomas: nos encaro de una, a todos los sentados en ese vagón del subte, a toda su "audiencia". Con esa energía, obligandonos a escucharla ante semejante presentación. Estaba un poco sucia, desabrigada, tenía alrededor de 14 años, pelo corto, nos miraba directo a los ojos.

Una voz increíble, una actitud envidiable, gesticulaba sin problemas como una cantante profesional, sin sacarnos la mirada de encima. Yo movía mis ojos en dirección a ella por un lado... y por otro, la traicionaba dirigiéndome hacia las caras de los espectadores. Todos sonreían, no podían evitarlo: nos estaba dando una lección de cómo encarar algo, de cómo ir para adelante, de animarse perdiendo la vergüenza...


La escuchaba, pero pensando en mi y en las veces que tuve vergüenza del que dirán, en las veces que dejé de hacer cosas por no animarme, por timidez. Cuando tenga que encarar una situación durante el viaje que requiera de valor o de una actitud avasallante....me voy a acordar de ella sin dudas. 

                                                                                      Agus






viernes, 13 de septiembre de 2013

Viajamos con (y gracias) a ustedes

Cada vez que veía una película en la cual mostraban escenas de alguna fiesta sorpresa...no podía evitar sonreír. Ver tanta gente, festejando una causa común, tantas personas trabajando para sorprender al protagonista, era cuestión de envidia: "que lindo sería que me pasara alguna vez"...
¡Cuidado con los deseos eh!...pueden cumplirse alguna vez...

El escenario para la fiesta, el día que eligieron nuestros amigos para sorprendernos, fue éste: sábado 7 de Septiembre, la famosa tormenta de Santa Rosa en su máxima expresión, deleitándonos con una cortina de lluvia que no pararía desde la madrugada hasta la tarde.

¿Por que digo que hubo mucho amor en esta fiesta despedida?

- Porque aproximadamente fue planeada con dos meses de anticipación, porque los involucrados tuvieron que soportar extensas y tediosas conversaciones por facebook en donde cada uno proponía algo mas para agregar.
- Porque tuvieron que contactarse entre varios amigos nuestros, algunos se conocían poco otros mucho...otros nada.
- Pensaron en agasajarnos con comida vegana, prepararon una decoración hermosa, con carteles, banderines, papel picado, espuma, cotillón.
- Eligieron con que canción recibirnos, nada mas ni nada menos que "No pertenecemos" de Jauría, tema que nos identifica muchísimo.
- Convocaron a los chicos de Acuarela, para que agreguen su cuota de fiesta, música y percusión a semejante festejo.
- Pensaron en la música, en que no falte nada, en mas sorpresas que nos irían derritiendo al pasar las horas...



 Amigos, realmente no saben lo que significó esta demostración de cariño para nosotros. El hecho de no sospechar absolutamente nada, de pensar en ir a una cena entre mas o menos 7 amigos y encontrarse de repente con 40/50 personas...Recibir el abrazo fuerte de cada uno, las palabras de aguante, de fuerza, las expresiones de alegría en sus caras por lo que vamos a hacer...
Esta fue mi cara durante toda la noche, la alegría se me escapaba por los poros...

Uno de ustedes me dijo: "nosotros viajamos con ustedes, volamos con sus alas"...

Quiero dejar muy en claro que nuestras alas están formadas, pluma por pluma, con un pedacito de cada uno. Sentimos que estamos haciendo las cosas bien cuando del otro lado tenemos a seres como ustedes, cuando existe el apoyo y la fuerza que vivenciamos el 7 de Septiembre.


Para empezar este gran viaje, es necesario despojarse de casi todo lo material. No tengo mas cuenta bancaria, no tengo sueldo, no tengo casa, ni grandes posesiones materiales. Muchos podrían pensar que estoy mas pobre que nunca, pero siento que soy millonaria, que tengo MUY CERCA lo mejor que puede acumular. Tengo muchas riquezas, esas que se llevan en la retina, que se guardan en la memoria, de esas que al traerlas con el tiempo gracias al recuerdo, te hacen sonreír... 

¿Que más puedo pedir? Creo que nada... ya estoy totalmente cubierta...

                                                                                                                                                Agus