"Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos"
M. Benedetti
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miércoles, 23 de octubre de 2013

Nuestro primer mes en viaje

Aires nuevos, una cachetada a la rutina, paisajes diferentes para regalarles a nuestras pupilas. Una casa nueva, más chica, sin tantas pertenencias. Muchas rutas, agua, mar, río, arena, montañas…


Caminar sin preocupaciones ni obligaciones impuestas, despertarse con el sol… o cuando simplemente queramos. 

Hace justo un mes partimos en busca de todo esto. O no. Porque todo lo mencionado arriba sólo es el comienzo de la cuestión, es la primera parte de la película o el momento cuando te dispones para cocinar y solo reuniste los ingredientes y materiales para hacerlo.

Vinimos en busca de todo eso, pero sabemos que sólo es la decoración, es lo externo de la cuestión emprendida. Vinimos en busca de nuevos vínculos, queríamos estrechar lazos con personas que si no nos hubiésemos movido de nuestro lugar, jamás hubieran aparecido. Nos sucedió en cada viaje anterior que hicimos, ocurrió exactamente con cada amigo viajero que cosechamos, así que sabíamos que no podía fallar esta vez, cuando tenemos más tiempo que nunca y muchas más tierras que visitar. Sabíamos bien que no podía fallar… y así fue.

Entonces nuestro primer mes en las rutas nos encuentra en San Javier, Córdoba, instalados acá y cumpliendo las expectativas que cargábamos en nuestras mochilas. La Coca y Migue nos abrieron las puertas de su casa, no queríamos molestar y pensábamos quedarnos unos tres días… pero la magia del viajar se encargó de que no controlemos la situación y los tiempos se alarguen. 


La maravillosa casa que nos atrapó

 Una primera charla que nos hace conectar al instante, predisposición cerebral para pasar buenos momentos e intercambiar anécdotas, un vínculo indestructible gracias a la cantidad de tiempo compartido, promesas de volver a encontrarnos en un futuro, recuerdos imborrables que construyen la memoria del viaje, sonrisas que se dibujan en nuestras caras al recordar los días pasados, risas que hacen doler la mandíbula, juegos que nos permiten muy seguido volver a ser niños, fotos que congelan momentos inolvidables, grandes comilonas que decoran charlas nocturnas.



Hace justo un mes partimos en busca de todo esto. Y afortunadamente ya lo empezamos a encontrar…

                                                                                      Agus

miércoles, 16 de octubre de 2013

Instinto Visual

Para todos los que no vieron nuestro primer vídeo acá va!!!
(para una buena visualización poner la opción HD en youtube )


Y ahora si, nuestro segundo vídeo. Esperamos les guste!!!


domingo, 13 de octubre de 2013

Ella y yo

La deseo desde hace tiempo, con muchas fuerzas, traté de hacer lo imposible para conquistarla y finalmente cayó rendida en mis brazos. Prometió quedarse conmigo un tiempo largo, indefinido, sólo si prometía aprender a quererla bien. Y eso consistía simplemente en saber manejar sus tiempos, en respetarla, en entender que puede regalarme tiempos hermosos y otros no tanto. Éstas eran sus simples condiciones.

Puedo decir que nos llevamos muy bien, que juntas somos una buena dupla, un equipo que me permite vivir como tanto quería. Agradezco que esté en mi vida, y espero que no se aleje.



Pero no todo es de color de rosas, muchas veces quiero que no exista, borrarla del mapa. Por esa maldita costumbre que tengo de querer manejar todo, de querer tener el control siempre. Nos peleamos, duro… hasta que me agarra fuerte y me vuelve a convencer de que todo va a estar bien. Me pide que no tenga miedo, que me deje fluir, que me entregue a lo que ella me puede ofrecer. Y lo hago, nuevamente, con una sonrisa en la cara y secando todas mis lágrimas.

Hace poco escuché hablar de ella, retratada perfectamente en una canción. La letra decía que debo abrazarla fuerte, con pasión, con el amor mas sano y libre. Y decidí hacerlo, lo hago y prometo hacerlo siempre. 

Abrazo a la incertidumbre bien fuerte, hasta casi asfixiarla.



                                                                                      Agus

sábado, 5 de octubre de 2013

Robando instantes

Con el transcurrir de los días, me doy cuenta que el viaje no solamente comenzó para mis pies, también (y principalmente) para mi cabeza.

Metáfora de mi cabeza

De a poco, y sin buscarlo, mi verborragia habitual va quedando atrás, y me sorprendo observando el trabajo de las hormigas en busca de alimento, el movimiento de los musgos sobre una roca bailando al ritmo de la corriente, o riéndome de los raros peinados viejos de las aves que vamos cruzando.

Estos particularmente están peinados a la gomina

De a poco desaparecen los recuerdos del trabajo, compromisos, responsabilidades, horarios y rutinas habituales.

Todavía no sé si pienso mucho más, o sólo diferente. Inevitablemente te plantás de cara al reloj, y emprendés una guerra al tiempo.
Esquivás las agujas que intentan golpearte segundo a segundo, hasta que estás lo suficientemente cerca y se las arrancas. Una vez así, más relajado, los recuerdos fluyen, mezclados, anárquicos, cayendo cuando menos los esperas.

Y de golpe vas caminando a la vera de un río, buscando ramas para hacer el fuego de la noche, donde vas a preparar un guisito, y sin querer te ves metido en un momento que no es tuyo, un segundo que podés robarte porque ese artilugio mecánico ya no te está atando.

Entonces te sentas ahí, en una piedra, en completo silencio, sos un simple voyeur de la situación, y observas como un niño, de no más de cinco años, grita “¡Perro! ¡Perro!”, se agacha, busca las piedras más grandes que sus brazos pueden sostener y las tira al río. Los tres callejeros, que comparten la escena, toman actitudes diferentes. Uno, ladra sin parar, mordisqueando el agua una y otra vez. Otro, desde la orilla toca el río con su pata, pero no se atreve a entrar. Y el último, se sumerge cual buzo entrenado, mete su cabeza lo más profundo que puede. Realmente necesita encontrar esa piedra, no importa que sea demasiada pesada para su boca, no se detiene hasta lograrlo, y la lleva a la orilla. Y ahí sí, ladra al niño para que repita la acción, y así seguir su búsqueda del tesoro.

Saco la cámara y me apropio de ese momento.



Volvemos al camino, levanto otra rama seca. Recuerdo un instante, diferente, similar, que no sé si tiene que ver con el recién vivido. En algún punto mi psiquis los ata, como dos momentos llenos de belleza.

Estoy trabajando, llevo en la camioneta no sé qué a no sé dónde. El semáforo me detiene en Callao y Lavalle. Sobre la vereda una señora pide limosnas con un niño sobre sus piernas (demasiado pequeño para ser su hijo) probablemente su nieto. Por la misma vereda una travesti (producida cual diva) apura su paso hasta la señora, se agacha y saca de su cartera un paquete de galletitas, lo abre y se lo entrega al niño.

Sonríe, le dice unas palabras a la señora que no llego a entender. Una bocina me marca el cambio del semáforo. Yo quiero terminar la escena. Más bocinas. Arranco despacio, mientras ella le da un beso en la cabeza al niño. Me voy con una sonrisa sin sentido en la cara.

Sigo caminando, recojo otra rama, y me llena de fuerza saber que los instantes mágicos están ahí, esperándonos donde sean que estemos. Simplemente tenemos que romper el reloj en nuestras cabezas.

Ni la olla pinchada detuvo el guiso.
Nota al pie: Queridos amigos, no se preocupen por mí, sigo siendo un “heater”.

                                                                                   
                                                                                  Pumba


Receta

  • Caminar entre seis y ocho kilómetros por ruta de ripio (en subida preferentemente).
  • Cargar en una mochila chica: pan, verduras y frutas (también puede llevar unas pasas de uva si así lo desea).
  • Llegar al lugar, en este caso usaremos el Quilpo, en San Marcos Sierras (Córdoba), y caminar río arriba en busca de un lugar en perfecta soledad.
  • Observar en silencio a los animales no humanos que nos rodean, tortugas de agua que se posan sobre las piedras buscando el calor del sol, aves de negro plumaje y pico naranja, pequeños peces que hacen ondular el agua, etc.
  • Escuchar como el silencio es interrumpido por el viento y después mas silencio.
  • Conversar con su compañerx, de la vida, las decisiones tomadas, el presente y las proyecciones futuras, hasta que florezca la pasión y se desarrolle.
  • Meterse en el mundo de la Maga y Oliveira, mientras caminan por algún rincón parisino, que nos dejó Cortázar para deleitarnos.
  • Cocinar todo eso a fuego lento, consciente de que no es la libertad plena, pero sí la mas plena que vivimos.
  • Para finalizar espolvorear el silencio con una pizca de Johnny Cash y listo.

Eso para mí, estimados compañerxs, se parece bastante a la felicidad…

San Marcos Sierras


                                                                                   Pumba


Off y On

Es muy temprano, miro por la ventana del colectivo pero esta vez de una manera distinta, porque sé que por un tiempo no voy a ver las calles de Buenos Aires. Estoy yendo a casa y no puedo dormirme como acostumbro hacer cada vez que tengo un tiempo muerto: un nudo en el pecho, una sensación muy extraña, no me lo permiten.

¿Estás feliz? ¿Cómo te sentís?

San Marcos Sierras
Preguntas recurrentes sobre sensaciones que son difíciles de explicar en este momento. Ya no volveré atrás, retroceder en este punto no se puede, aunque los ataques de pánico surjan a cada momento para tentarte. Es hora de hacerse cargo de la decisión tomada, de la decisión de cambiar de vida e ir en busca de la felicidad soñada. Tengo que llegar a casa pronto y ponerme a armar la mochila, que no será una común, sino la casa que habitaré y llevaré en mis espaldas por un largo tiempo.

Mis ojos siguen hinchados, porque la despedida tan temida de las personas que quiero no será solo hoy, sino que empezó hace unos días. Terremotos de palabras de cariño, tanto escritas como orales. Regalos que no son sólo eso, sino que son el empuje que se necesita para tener bien presente que estoy en donde quiero estar. Abrazos interminables a modo de cargas eléctricas para que la batería no se agote nunca…

Miedo… mucho… en cantidades difícilmente comparables a algunas que aparecieron antes en mi vida. Risas y llantos: me había olvidado como se puede pasar de unos a otros en tan poco tiempo. Nervios: no me entra nada en la mochila, no debo cargar cosas de más… ni mucho de menos. Alegría, porque sé que algo muy bueno está por comenzar, eso lo sé, aunque en este momento quede relegado…

Esta vez no nos dirigimos a Ezeiza, esta vez no está pautado el día de regreso. Nada está pautado, y todo está por verse y decidirse segundo tras segundo. ¿No querías esto Agustina? Insisto en hablarme a mí misma para recordarme lo que vengo deseando hace tiempo.

Retiro nos recibe, buscamos el andén que sostiene al tren que nos llevará quien sabe a dónde. Caminamos con paso firme, aguantando el peso en nuestras espaldas, resistiendo el hecho de dejarlo todo. 

Y ahí están ellos, van apareciendo sus caras, sus cuerpos, sus abrazos. Insisten en arrancarnos sonrisas en los momentos más difíciles. Siguen estando, quieren estar hasta el último momento presentes. Lo miro a Uli, sonrío. Nada puede salir mal, nuestra familia y amigos nos lo recuerdan de esta manera.

Mas regalos, mas abrazos, mas lágrimas… cartas que horas después harán que la gente que va rumbo a Córdoba capital piense que en ese vagón viajan dos locos que van a ser internados en un psiquiátrico de alta seguridad. Nos miran fijo, es un simple viaje en tren, no entienden por qué lloramos tanto al leer unas hojas. 

Ya está, dimos el paso más difícil, primer prueba superada: vida sedentaria en OFF, instinto nómada en ON.

                                                                                    Agus

San Marcos Sierras

jueves, 19 de septiembre de 2013

Volver al pasado

Cuando uno tiene una tormenta en la cabeza, todo es más difícil. Desde ordenar las ideas, hasta plasmarlas. Por eso, ante todo le pido paciencia estimado compañero de viaje.
Le advierto, que esta historia, rompiendo con mi ideología libertaria, habla del amor hacia lo material.
¿Cómo puede ser eso posible? También me lo pregunto yo.
 
¿Cómo puede ser que un viaje que tiene como objetivo aprender a desligarse de lo material, empiece con algo tan diferente?. No lo sé. Pero acompáñeme a averiguarlo.
 
Lo principal ante la nebulosa de ideas, es poder darle un comienzo. Y por suerte esta historia lo tiene, y uno bastante puntual.
 
Así que súbase a mi Delorean (si si, el mismo de Volver al Futuro), y viajemos en el tiempo.
 
Corría el año 1980. Por esos tiempos, un bigotón nacido en Salerno (Italia) por cuestiones de la vida, estaba viviendo en Valentin Alsina. Y planeaba algo, una locura decían algunos, recorrer América en moto. Su pasado militante (que mantuvo escondido durante demasiados años) lo quería llevar a Panamá.
 
Pero exactamente el 2 de mayo, su sueño se detiene, o mejor dicho se ve modificado. Se replantea su vida en un instante… y vira la nave. ¿Por qué? Si estimado compañero, por un amor. Esa mujer se convertiría en madre exactamente dos años después, y es ahí donde aparezco en la historia.
 
Bueno, no me quiero ir por las ramas, volvamos al Delorean y atravesemos la línea espacio temporal hasta el 2005, no se preocupe, es una parada rápida.
 
Ahí fue cuando conocí a Guga, ella con paciencia de hormiga empezaría a contagiarme esto de pensar diferente, de intentar vivir y no solo sobrevivir. De conocer el mundo más allá de las fronteras.



Corramos, volvamos al Delorean que vienen los Libios!!!

Ahora la parada es el 2009, y es acá donde lo material se vuelve emocional.
 
Romeo, el bigotón, mi viejo, me hace un regalo. Un gran regalo, para que yo pueda trabajar, una camioneta. La bauticé ‘’KDS móvil’’, la apodaron “la wachiturra” (por una w que un gracioso grafitero imprimió una noche en su capot).

Pero el ingrediente emocional, lo plasma el hijo del dueño anterior, un chico con capacidades diferentes, el día que me la estaba llevando. Se planta frente a mí, y me dice:
 
- ¿Puedo despedirme?

Entonces se acerca a la camioneta, y con los ojos llenos de lágrimas le da un enorme abrazo y un beso, luego, con voz fina, angustiada, simplemente le dice chau.
 
Y los años pasaron, trabajé, me reí en ella, me llevó a mil lugares, me causó mil angustias, me dió plata para poder estar con mi viejo en los momentos más duros, me permitió cuidarlo y acompañarlo hasta su ultimo día.
 
Y hoy 19 de septiembre, la wachiturra se vuelve a transformar en sueño. Deja de estar conmigo de su forma material, pasa a otras manos trabajadoras que la cuidaran, y me dan la posibilidad de arrancar este nuevo viaje, aquel que se inició con un bigotón hace más de 30 años, pero reformado, más grande. Ahora el límite no es Panamá, vamos a volar mas allá, vamos a seguir nuestro instinto.
 
Hoy, cuando la despedí, me acerqué, la acaricié, y con los ojos llenos de lágrimas le dije simplemente Chau.



Así que estimado compañero lector, lo vuelvo a dejar en el presente, le pido amablemente que nos bajemos del Delorean, porque tengo que iniciar mi viaje, y ya no hay camioneta ni cosas materiales que me aten, ya aprendí mi lección. Ahora necesito llorar, tomar valor, y emprender este viaje, y para eso amigos… solo necesito mis pies.

                                                                                  Pumba


martes, 17 de septiembre de 2013

Escenas de Buenos Aires

Escena 1

El no sabe que sonrío cada vez que lo veo, que me hace emocionar cuando me lo cruzo en el barrio, dando su vuelta cotidiana en bicicleta. Su persona es un total misterio, no se qué hace, a qué se dedica, qué es lo que piensa, pero estoy segura de algo: su pequeño pero gran acto de libertad, inspira...

Pelo largo recogido, aspecto poco arreglado, bicicleta vieja con varias bolsas llenas de migas de pan. Arranca temprano o sino... bien tarde: su actividad hace enojar a varios vecinos. En un mundo que funciona al revés, los actos revolucionarios incomodan, molestan, generan odio...

Pero por suerte no le importa, persiste, insiste. El quiere alimentarlos, poco le preocupa el que dirán o si lo tildan de loco. Ese ya no es su problema, está mas allá de todas esas cuestiones. Recorre las calles del barrio, va lanzando migas por todas las veredas, todo tipo de aves se acercan para recoger el fruto de su labor.

Ellos disfrutan, el disfruta, yo disfruto.
Es una actividad que hace todos los días, no importa el clima, no importan las miradas.

Pensar que hay personas que les pegan un tiro a las palomas, él en cambio, las alimenta, intentando inclinar la balanza de todas las cuestiones que ocurren en este mundo a favor de los que todavía soñamos encontrarnos con actos constructivos, creativos y libertarios.


Escena 2

- Algunos dicen que canto bien, no lo se...me parece que sí... Estoy segura que no canto cosas que a ustedes le copen, pero bueno, se hace lo que se puede.

Así nomas: nos encaro de una, a todos los sentados en ese vagón del subte, a toda su "audiencia". Con esa energía, obligandonos a escucharla ante semejante presentación. Estaba un poco sucia, desabrigada, tenía alrededor de 14 años, pelo corto, nos miraba directo a los ojos.

Una voz increíble, una actitud envidiable, gesticulaba sin problemas como una cantante profesional, sin sacarnos la mirada de encima. Yo movía mis ojos en dirección a ella por un lado... y por otro, la traicionaba dirigiéndome hacia las caras de los espectadores. Todos sonreían, no podían evitarlo: nos estaba dando una lección de cómo encarar algo, de cómo ir para adelante, de animarse perdiendo la vergüenza...


La escuchaba, pero pensando en mi y en las veces que tuve vergüenza del que dirán, en las veces que dejé de hacer cosas por no animarme, por timidez. Cuando tenga que encarar una situación durante el viaje que requiera de valor o de una actitud avasallante....me voy a acordar de ella sin dudas. 

                                                                                      Agus






viernes, 13 de septiembre de 2013

Viajamos con (y gracias) a ustedes

Cada vez que veía una película en la cual mostraban escenas de alguna fiesta sorpresa...no podía evitar sonreír. Ver tanta gente, festejando una causa común, tantas personas trabajando para sorprender al protagonista, era cuestión de envidia: "que lindo sería que me pasara alguna vez"...
¡Cuidado con los deseos eh!...pueden cumplirse alguna vez...

El escenario para la fiesta, el día que eligieron nuestros amigos para sorprendernos, fue éste: sábado 7 de Septiembre, la famosa tormenta de Santa Rosa en su máxima expresión, deleitándonos con una cortina de lluvia que no pararía desde la madrugada hasta la tarde.

¿Por que digo que hubo mucho amor en esta fiesta despedida?

- Porque aproximadamente fue planeada con dos meses de anticipación, porque los involucrados tuvieron que soportar extensas y tediosas conversaciones por facebook en donde cada uno proponía algo mas para agregar.
- Porque tuvieron que contactarse entre varios amigos nuestros, algunos se conocían poco otros mucho...otros nada.
- Pensaron en agasajarnos con comida vegana, prepararon una decoración hermosa, con carteles, banderines, papel picado, espuma, cotillón.
- Eligieron con que canción recibirnos, nada mas ni nada menos que "No pertenecemos" de Jauría, tema que nos identifica muchísimo.
- Convocaron a los chicos de Acuarela, para que agreguen su cuota de fiesta, música y percusión a semejante festejo.
- Pensaron en la música, en que no falte nada, en mas sorpresas que nos irían derritiendo al pasar las horas...



 Amigos, realmente no saben lo que significó esta demostración de cariño para nosotros. El hecho de no sospechar absolutamente nada, de pensar en ir a una cena entre mas o menos 7 amigos y encontrarse de repente con 40/50 personas...Recibir el abrazo fuerte de cada uno, las palabras de aguante, de fuerza, las expresiones de alegría en sus caras por lo que vamos a hacer...
Esta fue mi cara durante toda la noche, la alegría se me escapaba por los poros...

Uno de ustedes me dijo: "nosotros viajamos con ustedes, volamos con sus alas"...

Quiero dejar muy en claro que nuestras alas están formadas, pluma por pluma, con un pedacito de cada uno. Sentimos que estamos haciendo las cosas bien cuando del otro lado tenemos a seres como ustedes, cuando existe el apoyo y la fuerza que vivenciamos el 7 de Septiembre.


Para empezar este gran viaje, es necesario despojarse de casi todo lo material. No tengo mas cuenta bancaria, no tengo sueldo, no tengo casa, ni grandes posesiones materiales. Muchos podrían pensar que estoy mas pobre que nunca, pero siento que soy millonaria, que tengo MUY CERCA lo mejor que puede acumular. Tengo muchas riquezas, esas que se llevan en la retina, que se guardan en la memoria, de esas que al traerlas con el tiempo gracias al recuerdo, te hacen sonreír... 

¿Que más puedo pedir? Creo que nada... ya estoy totalmente cubierta...

                                                                                                                                                Agus


martes, 18 de junio de 2013

Un libro, una caricia al alma.

Candelaria y Herman Zapp son entre muchas otras cosas, una pareja de viajeros que se animaron a ir tras su sueño. Ellos recorrieron todo el continente, desde Buenos Aires a Alaska, en un auto antiguo Graham-Paige modelo 1928. Partieron en el 2000, con los ingredientes comunes que llevan todos los aventureros que salen al mundo: miedos, locura y ansias. 



Uno de los resultados de esta gran experiencia de vida, fue un libro que cayó hace poco en mis manos. Leerlo en estos momentos previos al viaje es la cuota de alivio que necesito para saber que todo va a estar bien. Leer cada anécdota, cada aventura, cada locura que han acumulado los dos, significa hablar el mismo idioma que ellos, es saber que hay personas que te entienden al 100%, sin tener que dar muchas explicaciones. “Atrapa tu sueño” es una caricia al corazón viajero, es una palmadita en la espalda, un empujón hacia lo desconocido. Repito, es un “anímate que todo va a estar bien….muy bien”. 

Mi libro, a estas alturas, esta todo marcado con birome. Me resulta imposible empezar la lectura diaria sin tener esta herramienta conmigo, que me permite marcar todos los párrafos que me roban una sonrisa o varias lágrimas. Así que pensé que sería muy bueno compartir con todos este párrafo que aparece en el principio. Los ubico en el contexto: es el momento en el que los dos se suben al auto y empiezan el viaje. Ahora los dejo hablar a ellos, quienes tan bien lo hacen… 

(Fragmento extraído del libro “Atrapa tu sueño” de Candelaria Chovet y Herman Zapp. Página web: www.argentinalaska.com) 

Ahora somos piloto y copiloto, los dos somos socios en esto y todo depende de los dos, solo de nosotros dos. La veo a Cande que observa los relojes y después empieza a mirar el camino, no puedo creer lo que estoy haciendo y además con ella, de quien estoy enamorado desde los 10 años…. 

-Cande, ¿te das cuenta lo que estamos haciendo? ¿Te das cuenta de donde estamos? 

-No, no lo puedo creer, no me lo digas que ya estoy súper nerviosa… -me dice quedándose pensativa. ¿En que estará pensando? 

“La pregunta de Herman me trajo a la ruta nuevamente. No, todavía no caí, veo el camino y me parece increíble estar acá sentada. Tanto tiempo soñé este momento y acá estoy, haciendo lo que siempre quise. Sé que estoy muy nerviosa por lo que dejamos y por no saber que nos espera. Nos despojamos prácticamente de todo lo material, hasta de la rutina. Deje mi casa que tanto quería y donde me sentía cómoda. Deje mis amigos, amigos íntimos con quien compartí mi vida, mi familia a quien veía todos los días, mi perra Lucy que buena compañía me hacía y que siempre venia feliz a buscarme a la estación de tren cuando volvía de trabajar. Hoy, cambie todo en mi vida. Desde que abrí la puerta de este auto y me senté, parece que el mundo es mío y a la vez se me viene encima. Estoy nerviosa, pero es un nerviosismo colmado de libertad y de un optimismo que me hace pensar que se puede ser libre. Por más que mañana nos tuviéramos que volver por alguna causa que nos obligue a hacerlo, me siento libre, libre de haber podido dejar todo, de ir en busca de mi sueño. Me siento ansiosa por todo, que nervios, siento miedo por cómo será nuestro futuro a partir de este momento.” 

-¿Te das cuenta, mi amor, de que dejamos todo? 

- Sí, tanto dejamos y tan poco llevamos - le respondo asombrado de nosotros mismos. 

Cande con su comentario y su silencio me lleva a pensar muchas cosas. No llevamos ni 20 kilómetros hechos que ya me siento otra persona, ahora soy esa persona que siempre quise ser, esa persona con ese deseo de ver que hay al final de ese camino, de tomar la ruta, de conocer distintos lugares, distintos pueblos con distintas culturas, de querer ver que hacen y cómo viven. Acá estoy, sentado frente a los comandos de un auto que ni conozco, en una ruta que me lleva a un mundo que quiero conocer.



Agus


Banksy

Tres palabras, el mismo comienzo: Agustina…agradece y aprende.

Desde mi humilde entender, dos de las acciones más enriquecedoras de la vida son las que se ocultan tras los conceptos de APRENDER Y AGRADECER. Creo que si de cada situación que vivimos, después de cada problema, meta o delirio que afrontamos podemos reflexionar un poco sobre los vestigios que dejaron esos hechos en nosotros…seguramente encontraremos estas palabras dando vueltas por ahí. Ambas se esfuerzan por estar siempre, por dar el presente estricto y por tratar de que les prestemos cada vez más atención. 

Desde mis 21 años hasta la actualidad trabajé en el mismo lugar haciendo la misma actividad todos los días. Si bien sabía que esto no iba a ser para siempre así, que en algún momento iba a tener que decidirme a hacer algo que valga realmente la pena, pasé todo este tiempo aprendiendo muchísimas cosas. Fue a la vez tiempo de rutina y de revoluciones interiores. Los días pasaban, muchas cosas me entristecían, pero ahora, mirando para atrás, sonrió al ver que cambié muchísimo y que me llevo como regalo un montón de anécdotas y enseñanzas que me van a servir para toda la vida. 

Después de todo… de eso se trata no? De mirar para atrás y analizar qué es lo que no queremos volver a repetir. Pero por sobre todas las cosas, de asimilar uno y cada momento que fue marcando y llenando nuestra cabeza de saberes. 

Entonces ahora si, después de esta introducción, puedo enumerar los pequeños tesoros (me gusta llamarlos así) encontrados durante mis años de trabajo de oficina. Y hablo en pasado! Porque aunque en este mismo momento esté sentada en mi escritorio laboral, sé que me queda muy poco tiempo acá… razón por la cual me resulta inevitable encarar la rutina que queda con una sonrisa.

Aprendí: 

Que cuando deseas algo tanto, ese “algo” se las arregla para que un día dejes de hacerte la distraída. El corazón y la cabeza (dupla letal a la hora de los recordatorios) trabajan duro para que varios días sientas que la creatividad tiene que ayudarte para que dejes de hacer lo que no te gusta. 

Que cualquier trabajo de oficina tiene como ingredientes fundamentales la competencia, la envidia, el cansancio, las presiones, los retos, las malas miradas, números (de todo tipo), números y más números. Y si no nos gustan esos ingredientes, tenemos que optar tarde o temprano por cambiar de receta y de espacio para seguir cocinando mejor. 

Que la energía corporal es muy valiosa, es nuestro oro en sangre. Y como todo recurso valioso no es infinito, sino todo lo contrario: demasiado finito y agotable. Las cuentas definitivamente no cierran cuando de 8.00 a 17.30 estas gastando el 80% de esa energía en un trabajo que no te llena. Y menos aun cuando con el escaso 20% tenes que literalmente hacer magia para encarar las actividades que se encuadran dentro de lo que cada uno considera vivir de verdad. 

Que los enojos, las palpitaciones, las palabras que no son dichas y liberadas…hacen mal a la salud. 

Que no esta bueno tener jefes y tener que soportar sus humores cambiantes, porque al fin y al cabo, si tuvieron un mal dia siempre se la van a agarrar con los empleados, eso es una ley universal!

Que no quiero nunca más que mi fueguito interior se debilite o se apague porque yo no le doy bolilla. Pienso escucharlo mas seguido y tenerlo siempre en primera fila. 

Que en estos ambientes tan acotados y limitados, siempre va a haber gente que quiera hacerte algún mal (todavía no se explicar bien el por qué), pero no importa lo que una haga, estas personas se empecinan en hacértela difícil. Pero si otra vez le buscamos el lado positivo a la cuestión: terminan fortaleciéndote mucho en materia de personalidad y en la manera de afrontar los conflictos. Así que eso se agradece! 

Que poniéndose pequeñas metas y aprovechando lo único bueno que nos puede dejar un trabajo tan rutinario como el de oficina (el sueldo traducido en dinero para invertir en proyectos que soñamos) se llega lejos y se sonríe al vivenciar la meta alcanzada. 

Que somos jóvenes y que si nuestro sueño es simplemente el viaje como modo de vida….nunca en cuatro paredes vamos a encontrar la primer puerta para salir. 

Que no importa lo que piensen los demás sobre nuestra vida o sobre las decisiones que tomamos: la vida es una y bien propia. Así que lamentablemente no vamos a poder complacer a todos con nuestras elecciones. 

Agradezco: 

Haber vivido durante un tiempo la vida “convencional” para llamarla de alguna manera (escuela – facultad – trabajo – rutina - alquiler - convivencia) que es lo que hoy me permite poder hablar en primera persona de todos los procesos que eso generó en mi cabeza. Y estar decidida a buscar otra cosa, lejana a eso. 

Sentir más que nunca en carne propia que “cambia, todo cambia”, saber que la vida es pura transformación y búsqueda de la felicidad. Vivir esas sensaciones y dejar de leerlas como simpáticas frases que dan vueltas por los libros o la web. 

Agradezco animarme al cambio, querer (una vez mas) romper con lo establecido para seguir creciendo en este camino al cual llamamos vida. 
Agus 


Montevideo, Uruguay 2013

Sinecdoque y Libelulas


Todavía no se si estoy completamente feliz o aterrado. Supongo que ambas.

Ayer hablando con Agustina acerca del viaje (tema recurrente unas 700 veces al día aprox.) y escuchándola expresar tan claramente sus sentimientos con respecto a este momento de su vida, dijo algo que me dejo shockeado. No recuerdo su frase exacta, pero hizo referencia  al momento preciso en que la llamé y le dije “A la mierda con todo, nos vamos”.

Pienso, pienso y pienso y no tengo un  solo recuerdo de ese día. ¿Por qué lo decidí en ese momento? ¿Qué me hizo hacer el click? ¿Por qué no espere para verla y darle la noticia?

Según sus palabras (y no me queda otra mas que confiar), la llamé y le dije:
“ Mirá, estoy mal, no quiero que te cuelgues de lo que te voy a decir y me rompas las pelotas…pero no aguanto mas. A la mierda todo, nos vamos”

Por unos segundos hubo un silencio al otro lado del  teléfono, ahora pienso que la sonrisa no la dejaba hablar, tartamudeo y dijo algo que no recuerdo tampoco, nos despedimos con la promesa de hablarlo cuando nos viésemos.

Es correcto que no hace mucho tiempo habíamos “concurrido” (creo que nunca use esa palabra, pero este fletero devenido en aventurero y escritor incorporara palabras tales como CONCURRIDO, SINECDOQUE o LIBELULA, para el deleite del exquisito lector) El tema es que habíamos “asistido” a una charla de LOS ACROBATAS DEL CAMINO y ni bien salimos de ahí mi reacción inmediata fue: “SON MILLONARIOS”. Creo que tuve una mezcla de bronca, envidia, odio y amor por estxs chicxs. Por ver como se animaban a cumplir sus sueños.

No se si pasaron días o semanas hasta ese llamado telefónico. Después la idea iría tomando forma y mutando hasta el día de hoy, pero esa llamada fue el primer  martillazo a mi muro personal.


Pumba



(Es preciso informarle preciado lector,  que tengo la sospecha, casi podría decir la seguridad, de que mis sueños terroristas tomaron el control de la situación. Creo que la razón esta arrinconada, indefensa…o quizás por una vez en la vida, hago algo razonable ¿Quién sabe?)

"Haz lo que te de miedo"
Montevideo, Uruguay 2013